Inmigrantes e inmigración

OPINIÓN

13 nov 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

No resultan infrecuentes en la crónica de sucesos los asaltos violentos a la frontera española de grupos subsaharianos que se enfrentan a golpes con la policía que intenta evitar su entrada ilegal en territorio europeo, o tragedias como las de Lampedusa y el desierto de Níger. Coincidentes con estos hechos, se incluyen noticias de peleas de ilegales manteros subsaharianos con la policía municipal que intenta defender las leyes que protegen el comercio local y las marcas comerciales.

Es evidente que la solución a este problema no es la actual, consistente en retenerlos, ingresarlos en un centro de internamiento temporal, devolverlos a su país o liberar a aquellos a los que ha sido imposible averiguar su procedencia en el plazo fijado por la ley porque ni la facilitan ni portan documentos que lo certifique, esparciéndolos por el territorio nacional según cuotas insondables y consintiendo que se ganen la vida con prácticas ilegales que además perjudican a los comerciantes que tienen licencia y pagan impuestos.

En paralelo, algunos medios de comunicación, influenciados por determinadas oenegés y amables colectivos, siembran de buenismo la opinión pública para convertir a los ciudadanos en verdugos de un sistema político y económico que tachan de criminal, y en víctimas de ese sistema a los subsaharianos.