El Estado federal estilo PSOE


Apuntado desde siempre al buenismo -infinitamente dialogante y negociador-, Pérez Rubalcaba está convencido de que tiene una respuesta genial, llamada «Constitución federal», a las trapalladas de Artur Mas. Precisamente por eso, porque cree que dos y dos siempre suman cuatro, también piensa que la culpa del conflicto entre Mas y Rajoy la tiene este último, que, además de ser de derechas, centralizador y autoritario, no quiere ver la obvia salida que la historia nos ofrece valiéndose del PSOE. Y desde esta beatífica visión del problema catalán, ni Rubalcaba ni el PSOE son capaces de percibir que si los españoles de buena fe no entendemos nada de lo que nos dicen -porque ya se encarga Pere Navarro de confundir todos los conceptos y de convertir a los portavoces del PSOE en auténticos tarambanas-, también Mas utiliza la apuesta federal de Rubalcaba para afianzarse en su adorada idea de que los socialistas no le niegan toda la razón al independentismo, y para alimentar la utopía de un dret a decidir que acabará imponiendo - «con la fuerza de un pueblo»- a la Constitución, a las autoridades del Estado y a la soberanía del pueblo español. O sea, que si Artur Mas va de roto, Rubalcaba va de descosido.

Pero si usted creía que la incoherencia del PSOE ya había tocado cima con su reblandecida política de Estado y con ese dislate de las relaciones contradictorias entre el PSC y el PSOE, no deje de seguir atentamente la famosa conferencia política del próximo fin de semana, con la que el PSOE espera encontrar la piedra filosofal de la renovación y el restablecimiento operativo de las líneas de conexión con este pueblo que antes le entendía a la perfección y que ahora no consigue entenderle nada. Porque la genialidad del PSOE se va a expresar esta vez en una apuesta ya cerrada sobre la España federal, hecha obviamente a la medida de Cataluña, y una propuesta abierta sobre la recentralización fiscal de España, que, salvo que nos quieran decir que Cataluña debe ir por libre y los demás guiados con ronzal, es evidente que se hace para calmar los sarpullidos que nos produce a todos los demás el federalismo asimétrico -verdadero principio y palanca del independentismo endémico- con el que se pretende adaptar toda España y todo nuestro sistema constitucional y político, a la medida y conveniencia de Mas y Junqueras.

Por eso acaba de suceder que una sola frase de Mariano Rajoy -que no es Castelar, ni Churchill, ni siquiera Fraga- acaba de poner a Rubalcaba a los pies de los caballos. Porque, frente a la inconsistencia brujuleante del PSOE, lo que dijo Rajoy -«Para mí, España y la soberanía nacional no son negociables,? y plantear la reforma de la Constitución para dar satisfacción a alguien que no va a sentirse satisfecho es un enorme error»- parece escrito por Maquiavelo. Mismamente.

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