Sin duda

Mariluz Ferreiro A MI BOLA

OPINIÓN

El peligro no es dudar. El peligro es ver algo tan claro que deslumbre y ciegue. Los talibanes, por ejemplo, lo tienen clarísimo. No se preguntan si todos tienen los mismos derechos. Ni si a la vuelta de la esquina de la muerte hay vírgenes esperando con los brazos abiertos. No dudan, no titubean, no se dan ese lujo. Blanco o negro. No necesitan ningún otro color. Y menos el gris. En la serie estadounidense The Newsroom, Will McAvoy, estrella de un canal informativo, llama talibanes al Tea Party. Y eso le genera un gran problema. Después, en un despacho puntualiza que también en su comparación faltaban matices, como que el ala más extrema del partido republicano no tira ácido sobre personas. Las verdades absolutas son fáciles de digerir porque no plantean dilemas. Algunos gurús han vendido sus reflexiones como dogmas. Y muchos se las han comprado con los ojos cerrados. Hay tipos que certificaron la muerte de los libros a manos de Internet y que luego se apresuraron a ir a una editorial para publicarlo.

Otros se dedicaron a santificar las redes sociales como si, más que un medio, fueran en sí el perfecto mensaje, como si en ellas se destilara la esencia de la democracia. El diario británico The Telegraph, un paraíso de los ránkings, también elabora listas en las que aconseja a quién seguir en Twitter. Una de ellas se compone únicamente de animales. Incluye la ardilla común. La más reciente es la de los muertos. Como Enrique VIII, con el siguiente tuit: «Sigue tu corazón. Incluso si eso conlleva seis matrimonios, un par de decapitaciones y fundar tu propia religión. En serio. Céntrate en ti mismo». Fuente de sabiduría. Sin duda.