Noqueados como estamos todos en la lona, nada como recordar aquí otros números de otras lonas. Hace unas semanas, los promotores crearon en Las Vegas, esa ciudad que levita en dinero, otro combate del siglo. Se enfrentaba Floyd Maywather Jr. a Saúl Canelo Álvarez. En juego estaba mucho más que el cinturón de campeón del peso mediano. Y Floyd ganó la pelea e hizo honor a su apodo de míster Money ganando también una pasta. Se llevó más de treinta millones de euros, la bolsa más grande de todos los tiempos. Y así pudo convertirse por segundo año consecutivo en el deportista mejor pagado del mundo (91 millones de dolores en el 2013). No hay crisis para todos. Este es el peculiar desglose de la economía de los puños rápidos de Floyd: esa noche ganó 41 millones de dólares (los referidos más de treinta millones de euros). Y es que el boxeo se vende por cable y la cadena se lo colocó a más de dos millones de hogares, por 74,95 dólares. Multipliquen. Y otros casi 150 millones por los derechos a cien países más. Superaron el récord que tenía Mayweather cuando se peleó con De la Hoya. Por supuesto, las 18.000 entradas en directo volaron. Costaba de 200 a 4.000 euros. En la reventa, de 800 a 44.000. La pelea resultó un fiasco, con paliza de Floyd, que ganó en todo. Canelo aun así se llevó muchos jabs y doce millones de dólares por poner la cara, nunca mejor dicho.