Hace once años dábamos cuenta en estas páginas del creciente uso del sintagma adjetival sin papeles, paralelo a la avalancha de inmigrantes sin permisos ni documentación que intentaban entrar en la España del crecimiento. Ya entonces apuntábamos su conversión en sustantivo, simpapeles, usado todavía muy tímidamente.
De entonces acá ha crecido el empleo de simpapeles. La preposición sin pasa a ser aquí prefijo con el significado de carencia o privación, que ya existía en los sustantivos y adjetivos sinfín, sinhueso, sinnúmero, sinrazón, sinsabor, sinsentido, sinsustancia, sinventura, sinvergüenza, sinvivir y simpecado, que coexisten con los grupos sintácticos formados por la preposición sin y el sustantivo o el adjetivo: Esta es un historia sin fin; Le gustan las aceitunas sin hueso.
Hay otras palabras formadas por el mismo proceso de fusión de los elementos de locuciones con la preposición sin. Son, como simpapeles, creaciones recientes, fruto de realidades nuevas. Sin embargo, el Diccionario aún no las admite en su seno. En el caso de simpapeles, de cara a la vigésima tercera edición solo incorpora sin papeles, como locución adjetiva (un inmigrante sin papeles) que, dice, también se emplea como sustantiva (un simpapeles). Un criterio más abierto muestran los redactores de la Ortografía, que consideran «perfectamente válidas», aunque aún minoritarias en el uso, las fusiones de las locuciones adjetivas sin igual y sin par en sinigual y simpar, así como las de las locuciones sustantivas sin papeles, sin techo y sin tierra en simpapeles, sintecho (Un sintecho ha muerto de frío) y sintierra (Revive el movimiento de los sintierra). Obsérvese que las nuevas formas se adaptan a las normas ortográficas, en unos casos con la adición de una tilde (sinfín) y en otros cambiando n por m ante b o p (simpapeles).
El ya desaparecido grupo Mártires del Compás, autor de la tesis de que si España fuera un donut Madrid no existiría, grabó en el 2004 el disco titulado Simpapeles.es compapeles.son. En él cantaba: «Si no tiene papeles el aire / ni la tierra, ni el mar, / pa qué quiero yo papeles / si mis sueños son la libertad...».
Eso, ¿pa qué?