Tres cambios

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Hay tres cambios en el motor de la vida. Un amigo me lo decía en la juventud. El primer cambio es cuando dejas de estudiar y te pones a trabajar. Se acabó esa cierta bonanza académica de ser un poco dueño de los tiempos. Empiezan las obligaciones a golpe de nómina. La libertad que ganas con el dinero, la pierdes con los horarios y los compromisos. El segundo cambio, o salto, llega con la vida en pareja. Cuando se da ese paso, las decisiones ya deben ser compartidas. El ocio es un ocio de dos o cuando menos pactado. Se suman ventajas e inconvenientes en el apasionante camino de la vida. Pero mi amigo siempre decía, y con razón, que el tercer cambio es mucho más espectacular. La tercera marcha es cuando se tienen hijos. Entonces nada vuelve a ser lo mismo. El tiempo adquiere otras dimensiones. Todo tiene otras implicaciones, por la responsabilidad y el cariño, inmensos. Todo duele de otra manera. Y es verdad que es complicado entenderlo completamente si no has sido padre. Hasta te abre los ojos y comprendes al fin cuánto te dieron los tuyos y cuánto les costó. Pero a estos tres grandes cambios hay que sumarles algo que es la base de todo: la salud. Si no te encuentras bien, la perspectiva es muy diferente. Las personas que conviven con enfermedades están hechas de una madera especial. El tesoro auténtico es la salud. No hay otra fortuna.