Ya no te puedes fiar ni de Bloomberg. El presidente del Gobierno acude a la respetable y circunspecta cadena estadounidense especializada en economía a explicar cómo ha salvado España y lo apuñalan por la espalda, sacándole a relucir al innombrable. Con lo cómodo que es comunicarse a través de un plasma con los periodistas tomando notas como aplicados alumnos y la boca cerrada, sin tener que responder preguntas insidiosas que le pongan a uno en un brete. Al final, la entrevistadora se puso tan pesada que Rajoy terminó diciendo que la contabilidad B del PP no se podrá demostrar. Entonces los malévolos se aprestaron a recordarle que en su día aseguró también que nunca se podría probar que Bárcenas no era inocente. Tantos esfuerzos para evitar a los medios españoles, tanto tiempo sin conceder entrevistas, tanto afán por vetar cualquier iniciativa de la oposición que le haga pasar por el mal trago de comparecer de nuevo en el Parlamento, para que una periodista le tienda una celada allende nuestras fronteras. Con premeditación y alevosía y, encima, con recochineo, con ese «salvo algunas cositas» dicho en castellano. De nada valió la llamada de la Moncloa para que no se emitiera la parte referida al extesorero traidor. Con lo efectivas que son en España. Fue aún peor, porque los de siempre denunciaron un intento de censura. ¡Hasta en EE.?UU. se empeñan en relacionar a Rajoy con Bárcenas! No es justo, cuando España es el ejemplo del mundo (Montoro dixit) y el Gobierno va a dejar el paro el año que viene tres puntos por encima del que se encontró, según sus optimistas previsiones en los Presupuestos que ha bautizado como los de la recuperación. ¿De quién?