La náusea

Laureano López
Laureano López CAMPO DE BATALLA

OPINIÓN

26 sep 2013 . Actualizado a las 11:28 h.

No hay forma de superar la muerte de un hijo. Da igual que ese hijo sea único o hermano de otros cien. Cada hijo, y eso solo lo sabe un padre, una madre, es hijo único, insustituible. Su pérdida es irreparable. Duele tanto un hijo muerto que podemos llegar a entender que una madre robe para dar de comer a un hijo, que llegue a matar para defender a un hijo. Por un hijo, qué padre o qué madre no darían la vida. De ahí la náusea, la conmoción de este caso. ¿Cómo llamarlo?, ¿cómo adjetivarlo? Si esos señores han hecho lo que apunta la investigación que han hecho, ¿cómo llamarles? Padres no. Este título lo habrán perdido para siempre. Si han sido ellos, este título, porque es un título, jamás debieron conquistarlo.