Lecciones del batacazo de Madrid 2020

Tomás García Morán
Tomás García Morán LEJANO OESTE

OPINIÓN

09 sep 2013 . Actualizado a las 11:12 h.

Como somos un país muy poco fiable, que lloramos porque no nos dan los juegos y asistimos impasibles a la demolición del Estado de bienestar construido durante los últimos cuarenta años, quizás el batacazo de Madrid 2020 sirva para aprender algunas lecciones que nos permitan comprendernos un poco mejor:

1) Un proyecto muy flojo. Ahora ya se puede decir sin riesgo de ser quemado en la hoguera de la Inquisición. La candidatura de Madrid 2020 carecía de la más mínima pátina de frescura, y estaba hecha para consumo doméstico, sin visión global. Ni la propuesta ni la forma de contarla tenían ninguna posibilidad de impresionar a un grupo de dirigentes deportivos que ya lo han visto todo. Estambul presentaba dos propuestas muy atractivas: a nivel urbanístico, abrir el Bósforo a los ciudadanos, y a nivel geopolítico llevar un bocado de modernidad a la región más retrógrada del planeta. Tokio ofrecía unos juegos de ciencia ficción respaldados por una gran solidez financiera. Madrid llevaba un proyecto que ya ha contado tres veces, y que huele a alcanfor. Un ejemplo: el baloncesto se habría jugado en una plaza de toros.

2) Una idea fuerza no creíble. La gran baza de Madrid era que el 80 % de las obras están hechas. Se pretendió vender como un logro lo que no deja de ser un escándalo. En los últimos veinte años, las Administraciones públicas se han gastado en el Madrid olímpico casi 7.000 millones de euros, en algunos casos para obras faraónicas que permanecen cerradas a la espera de unos juegos que no llegan, y que en cada intento fallido se están quedando más antiguas.