E n el imaginario de los que no tenemos vuelta al cole bailan cifras de 200 o incluso 300 euros. Nada más lejos de la realidad. La vuelta al cole es un salario, eso para los afortunados que se acercan a mileuristas. Y nada que decir ya si son dos o tres los niños los que vuelven a las aulas. Este año no ha habido un gran incremento de los libros de texto, probablemente transporte y comedor intenten mantener los precios -aunque en este último caso los que dependen de la Xunta han incrementado un 40 % el coste máximo del menú-, y tampoco parece que los uniformes o el material escolar vayan a multiplicar su coste. Pero la reforma laboral ha rebajado los sueldos a niveles de hace cincos años. Y afortunados son los que cobran lo mismo que en el 2008.
El problema está en los que no cobran. O los que ingresan en sus hogares la mitad porque uno de los cónyuges está en paro. La vuelta al cole no es un capricho. Los libros de texto no son un capricho y el comedor tampoco. Ni siquiera el transporte para aquellos padres que eligen la concertada porque pueden dejar a sus hijos hasta las seis de la tarde en el colegio. La educación no es solo un derecho, es una obligación. Hace años que muchas familias olvidaron la cuesta de enero porque en Navidad se acabaron los excesos, y viven ahora una elevada y costosa cuesta de septiembre.