A nadie sorprende que una vez más el informe PISA muestre las deficiencias del sistema educativo español. El porcentaje de alumnos con resultados brillantes se queda en un 1,3 %, frente al 4,1 % de la media de la OCDE, y eso no responde a que nuestros jóvenes sean más cortitos que los de otros países. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, el ministro de Educación, José Ignacio Wert, justifica la necesidad de acometer su tan cuestionada reforma educativa en los datos de este informe. ¿No será que los resultados son los que son por la ya tradicional nefasta gestión de los ministros del ramo? El mejor servicio que el señor Wert podría prestarle a la excelencia académica patria sería marcharse para su casa, y cumplir su promesa de no volver a meterse en política. Las cosas van peor que nunca en materia de educación por las últimas medidas por él adoptadas, y no se olvide el popular que actualmente en España no existe a nivel nacional ningún tipo de programa para promocionar la excelencia académica por así haberlo decidido el ministro meses atrás, cuando estaba en pleno apogeo la polémica suscitada por el nuevo sistema de becas. ¿A qué espera Rajoy para cesar a su ministro de mala Educación? El tema exige la máxima premura.