La línea roja de Obama


Después de los desastres en Afganistán e Irak, Obama no quiere terminar su mandato con un frente abierto en Siria. Pero las presiones son muchas. La gota que colmó el vaso para una intervención militar puede ser esa línea roja que él dijo: el uso de armas químicas. Y, precisamente por eso, porque está atrapado en sus palabras, empieza a mover ficha después de días de silencio. Ahora se pregunta si es posible una alianza internacional y quién pagaría una intervención. El motor europeo, Alemania, ya ha dicho que es contraria a una acción militar. Y Merkel se juega en un mes un nuevo mandato. Toda solución parece mala para Siria y para la región. E Israel no quiere verse rodeado de países en guerra.

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