Dice el mandamás de la Roca que no sacarán los bloques, que arrojaron al mar y entorpecen la pesca de los españoles, hasta que el infierno se congele. Será más fácil congelarlo que convencer al roquero.
Se necesita construir una máquina frigorífica que sea capaz de enfriar progresivamente la temperatura del infierno. Las máquinas frigoríficas solo funcionan si hay diferencias de temperatura. Lo primero es confirmar que el infierno no es isotermo. Dada su extensión, para albergar a todos los de allí abajo, muy probablemente tenga zonas de distinta temperatura.
A partir de ahí habría que convencer a los ingenieros, químicos y físicos españoles que estén en el infierno (alguno habrá) para que construyan una máquina frigorífica, que aproveche esa diferencia de temperatura y funcione con la energía del propio infierno.
Ya he mandado un whatsapp a uno que yo me sé.