Hay debate para toda la Liga si las lesiones lo permiten. Cruyff, que es como el caballero andante de las esencias del Barcelona, no para de meter el dedo en la herida. Si es que es una herida. Dice el genio del balón que reunir a Neymar y a Messi es un error. Empezó tímido. Pero Johan ya afirma que, al consumarse el fichaje de Neymar, él lo que haría sería vender a Messi. Así de provocativo es su comentario. Cuando llegue la competición oficial saldremos de dudas. Pero la lógica dice que el talento en vez de sumarse se multiplica. Messi más Neymar no es igual a uno más uno, o sea, dos. Lo normal es que sus habilidades provoquen que los defensas tuerzan sus cuellos y no sepan cómo pararlos. No es menos verdad que el talento necesita equilibrio y que Neymar y Messi a veces parecen muy distintos. Los dos son verticales, pero Neymar semeja un poco endeble para los rigurosos del fútbol europeo. Si forman una buena sociedad en el ataque del Barcelona, lo sabremos por el número de goles que sufran los porteros rivales. Cuando se unen dos estrellas tan rutilantes es importante que el duelo de egos sea atenuado por el papel de mediador y psicólogo que juegan los entrenadores. Y ahí volvemos al mismo problema del año pasado: Tito. Esperemos que Cruyff no tenga razón y que la suma no termine por ser una resta.