Desengrasando

Ramón Pernas
Ramón Pernas NORDÉS

OPINIÓN

20 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Que es gerundio. Conviene aligerar la grasa informativa que nos está embadurnado a todos con los interminables seriales de un modelo no elegido que divide a la ciudadanía entre detractores de un rufián encarcelado y los que con fines abyectos le bailan el agua al exrecaudador y tesorero del partido que ganó las últimas elecciones.

Es difícil, resulta complicado, y a todas luces obsceno defender a Bárcenas, ariete victimista utilizado para derribar al presidente Rajoy desde las primeras páginas de un diario nacional que ya utilizó en el pasado un esquema similar.

Pretendía no volver a escribir sobre Bárcenas, pero está siendo inevitable. No vale señalar que desde que se murió hace algunos veranos Nessie, el monstruo del lago Ness, que daba siempre mucho juego, aparecen otras serpientes que duran, que transitan por todas las estaciones del calendario y nos ofrecen como a Adán la fruta prohibida. Y la mayoría de los españoles, pobres de nosotros, mordemos con saña la manzana. Así nos vemos expulsados del paraíso que fuimos construyendo en paralelo a un Estado del bienestar que sin duda nos merecíamos.

No saben ustedes cuánto se ha degradado nuestra imagen en el exterior. Explicar fuera de España las claves de la corrupción supone cuando menos analizar nuestro código genético colectivo. España está siendo una gigantesca conspiración en medio del terrible vendaval económico que padecemos. Mientras se habla de Bárcenas, ahora que no hay liga y el fútbol descansa, no se escribe ni se debate acerca del desempleo, se evita el problema de la emigración de nuestros chavales, ya nadie reivindica facilitar el crédito bancario, tan urgente para nuestras viables pequeñas y medianas empresas, y se mira para otro lado cuando toca afrontar el problema del desmantelamiento de nuestra estructura industrial.

Pero ya está aquí el verano y si a nuestros amigos y conocidos les preguntamos ¿cómo estás?, nos van a responder: «¡Anda que tú!». Y así de quemados y pringados con toda la grasa del modelo de corrupción elegido, conviene, ya que estamos en el eje vertebral del verano -de 15 a 15, del Carmen a la Virgen de agosto-, conviene, digo, desengrasar, adelgazar el nivel de sobresalto. ¿Qué más puede sorprendernos? Afiliémonos al partido del sol que sale para todos, aunque muchos, más o menos seis millones, pasen al sol muchos lunes.

Galicia está celebrando su rosario de fiestas, su romería interminable, y mientras la grasa de Bárcenas nos salpica, otros esperan que Panorama o la orquesta París de Noya se batan en duelo musical. Son distintas verbenas de verano. Al fin y al cabo, como en el viejo wéstern, un mismo duelo al sol.