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La Voz

OPINIÓN

15 jul 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

El caso Bárcenas nunca fue un asunto interno del PP. Y cada vez lo es menos. Las dimensiones del escándalo empezaron por minar la credibilidad de los dirigentes del partido que sustenta al Gobierno. Pero, cada vez más, se está poniendo en duda la del presidente y, por lo tanto, la estabilidad del Ejecutivo. Bárcenas es un delincuente presunto, pero Rajoy no puede permanecer por más tiempo en silencio.