El niño sirio

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Ojalá no hubiese existido la guerra en Siria. Todas las guerras son injustas. Son el fracaso del ser humano, de su capacidad de hablar, de comunicarse, de entenderse. La diplomacia por los suelos. Siria sufrió abandono. Y llegó lo peor. Los intereses, como siempre, tensaron todavía más la cuerda por la que se han desangrado tantos. Y, como sucede en los conflictos, las cadenas rompen por los eslabones más débiles. Otra vez, los niños. Otra vez, los pequeños han sido los que más han sufrido. Estamos acostumbrados a ver los estadios llenos por el fútbol. A ver las banderas con los colores queridos de los equipos al viento de la emoción en las gradas. Y uno de los golpes más fuertes de la guerra en Siria nos llegó de la mano de una imagen. Aquel crío en el suelo, tiroteado, sin vida. Pero vestido con la camiseta de su club de fútbol. Era blaugrana, pero podía haber sido de otro color. Fue lo último que se puso Ahmad Ozman antes de salir a la calle. Antes de encontrarse helado por la muerte. La imagen del cuerpo sin aliento de Ahmad con su camiseta, con su ilusión, es tremenda. Está en la memoria gigante de Internet y los activistas lo están usando para que Siria jamás se olvide. Ahmad no sabía que la camiseta iba a ser su mortaja. No lo sabía.