Dejémonos de disparar contra Joaquín Almunia que no deja de ser un recadero. Por mucho vicepresidente y comisario de la Competencia que figure en sus tarjetas de visita. La que le va a dar el hachazo definitivo a nuestros astilleros, con la devolución de los incentivos, es la Comisión Europea. Es Europa. Bruselas. Holanda y Alemania. Nuestros socios. Nuestros amigos. Los que tanto nos quieren. Almunia es el que pone la cara para que se la partamos, pero es más que un pobre mandado.
Europa ha sido incapaz de hacer frente a países como Japón, China o Corea permitiendo la creación de monopolios mediante dumpin. Y España fue también incapaz, desde siempre, de negociar con Bruselas de tú a tú, como tienen por norma hacer otros países del entorno. Porque no solo el naval español se ha beneficiado de incentivos europeos, lo han hecho desde el cine a la producción de la alcachofa. Y a día de hoy a nadie se le ha ocurrido reclamarles las ayudas.
A todos les interesa situar la diana entre ceja y ceja de Almunia, que no deja de ser un instrumento en manos de los poderosos. Pero no solo él es el responsable. Lo son también quienes fueron incapaces de defender los intereses de un sector estratégico y ahora, como si la cosa no fuera con ellos, tratan de sacudirse el pecado, buscando un culpable al desaguisado. Pero entre todos la mataron.