Para qué sirve esta puñetera austeridad

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

Juraría que en el último debate parlamentario le escuché al señor Rajoy que las cuentas iban tan bien, que ya disponíamos de 20.000 millones de euros para ir quitando deuda. Así que aquello me animó mucho, escribí unas líneas de elogio hacia estos buenos administradores que las urnas nos han dado, y hasta me dispuse a perdonar las austeridades que me han impuesto. Si por el mero sacrificio de prescindir de algún capricho (seguramente algún vicio) contribuyo al saneamiento de las cuentas de mi país, ¿cómo no sentirme complacido por los resultados?

Pero de pronto me entró la duda: ¿lo habré soñado? ¿Habré soñado que Rajoy dijo eso de los 20.000 millones en un debate que ni siquiera se celebró y en un Parlamento que ni siquiera existe? Dios mío, no lo descarto. No lo puedo descartar, porque ayer mismo este diario publicaba que la deuda, en vez de bajar 20.000 millones de euros, resulta que aumentó el doble de esa cantidad. Solo en el último trimestre. Incluso estamos por encima de la media europea. Nuestro Estado, es decir, todos nosotros, debemos más que ninguna generación de las que nos han precedido. Esto es tremendo: ¿cómo le van a salir las cuentas a Montoro para tener el detalle de bajarnos los impuestos? ¡De ninguna forma! ¿Cómo no van a pensar en quitarles competencias a los municipios pequeños? ¡Hay que pagar el agujero antes de que se haga más grande! ¡Nos van a dar a todos un pico y una pala para tapar el agujero! Lo que no sabemos es con qué.

Hasta aquí, la parte sentimental. A partir de aquí, la reflexión política: no nos están engañando, ¿verdad? Este Gobierno no habla de brotes verdes para no parecerse a Zapatero y no crear ilusiones artificiales y vanas, pero lo está haciendo de otra forma: diciéndonos que su política está dando resultados, y la verdad es que el déficit público sigue desbocado y el aumento de la deuda está comiendo lo que se ahorra en los intereses. Algo falla en el gasto público. Algo falla en la exigente filosofía de Rajoy, porque está gastando más de lo que tiene. Y algo falla, desde luego, en la información y en la exigencia de explicaciones, que debería hacer la oposición, que parece extasiarse descubriendo obispos y sotanas detrás del ministro Wert.

Quiero pensar que ese incremento de la deuda es coyuntural; que vendrá este segundo trimestre y con los ingresos de la recaudación del IRPF volverá a bajar; que llegará el tercer trimestre y con el impuesto de sociedades y el gasto de los turistas bajará un poco más. Como no sea así, habrá que empezar a preguntar en serio tres pequeñísimas cosas: por qué nos engañan; adónde se fue el dinero de los recortes y del ahorro público, y de qué ha servido esta puñetera austeridad.