El relato

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

El problema de Rajoy no es que carezca de relato, porque lo tiene. Y es muy claro, simple y fácil de resumir: recibí una herencia nefasta de los socialistas, estoy haciendo las reformas y los recortes necesarios e imprescindibles para revertir la situación y, más de 16 meses después, esto empieza a funcionar y pronto llegará la cosecha, es decir el crecimiento y la creación de empleo. Lo que sucede es que esta narración bien podría encuadrarse dentro del género fantástico o de ciencia ficción si se compara con la realidad de un país hundido, desmoralizado, con más desconfianza que nunca en los políticos y en las instituciones, inmerso en una profunda recesión y con un vergonzoso récord de 6,2 millones de parados que desmonta cualquier atisbo de optimismo y más aún de absurdo y ofensivo triunfalismo. Pero si a esto añadimos que el propio Gobierno ha introducido en su relato que la legislatura terminará con un millón de parados más de los que Zapatero le dejó en herencia, ya pasa a la categoría de la literatura de terror, pues da por asumida la exclusión de una parte muy amplia de la población. Ante ese futuro negro, paciencia y solo una vaga promesa de luchar para mejorar las previsiones, sin variar ni un milímetro el rumbo de su política económica. La misma medicina de austeridad a ultranza que ha fracasado estrepitosamente en Europa. El problema de Rajoy no es de falta de relato ni de comunicación ni de que dé más o menos ruedas de prensa. Es su gestión (que el 70 % de los ciudadanos consideran mala o muy mala) y la tremenda falta de confianza que genera (poca o ninguna en el 85 %). Con los datos del paro y los del CIS ni Cervantes podría escribir un relato esperanzador.