La ilusión

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

08 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace tiempo lo oí en la radio. Daba gusto. Un entusiasta nato. En Cataluña es muy conocido. Ha escrito dos libros, en los que cuenta sus viajes sobre ruedas. Sobre las ruedas de una silla. Albert Casals no elige destino. Solo escoge un rumbo de forma vaga. «Me digo, esta vez tiro hacia Nueva Zelanda». Y así salta de país en país, como puede. Solo lleva su silla de ruedas y veinte euros. «Para qué más», contesta cuando le preguntan asombrados cómo hace. Ha recorrido medio planeta y desde una edad muy temprana. Ahora tiene veintipocos años. Pero antes de ser mayor de edad ya se lanzó a lo que él llama «silla stop». Este chico no tiene límites. Y su forma de hablar y de contagiar es tan maravillosa que parece que no puede existir alguien tan auténtico. «Otros tienen gafas, yo tengo una silla», resume. Y a partir de ahí se lanza a su vida sin límites. Pero nada como escucharle, y recordarlo ahora, para aprender optimismo: «¡Pero no hay nada que no pueda hacer en mi silla! Subo, bajo, entro, salgo, he atravesado selvas y playas, he viajado por Francia, Italia, Grecia, Alemania, Escocia, Tailandia, Malasia, Singapur? Acabo de regresar de un viaje de seis meses por Sudamérica? La silla es más ventaja que inconveniente: la gente te pregunta qué te pasa, de dónde vienes?, y así haces un montón de amigos».