¿Armas químicas en Siria?

Yashmina Shawki
Yashmina Shawki CUARTO CRECIENTE

OPINIÓN

01 may 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

No hay duda: el Gobierno de Sadam Huseín poseía armas de destrucción masiva. Hace poco más de un mes que conmemoramos el veinticinco aniversario de la masacre por el ataque químico a la pequeña localidad kurda de Halabja. Años antes, durante la guerra contra Irán (1980?1988), el carnicero de Bagdad, incapaz de frenar con armas convencionales la masiva llegada de mártires iraníes a través de las marismas del sur, decidió contaminar los acuíferos con productos tóxicos. El resultado es que los iraníes hicieron avanzar los vehículos sobre los cadáveres.

Sin embargo, cuando en el 2003 Bush justificó el ataque a Irak para impedir que Sadam empleara sus armas de destrucción masiva, la situación era sustancialmente distinta. La Guerra del Golfo de 1991 y el posterior embargo hicieron imposible un rearme de Irak. A día de hoy no se han encontrado las armas de destrucción masiva. Demasiado tarde para el millón de víctimas.

Dos años después del inicio del levantamiento civil en Siria para derrocar el régimen de Bachar al Asad, Estados Unidos, bloqueado en el Consejo de Seguridad de la ONU por Rusia, China e Irán, busca una excusa para ayudar a los rebeldes, como el presunto uso de armas químicas contra ellos. Obama, más prudente que Bush, sabe que en Siria el factor terrorista islámico dificulta cualquier colaboración. De hecho, se sospecha que los ataques químicos fueron obra de yihadistas contrarios al régimen de Asad. Difícil dilema: dejar que Siria se desangre o ayudar a los rebeldes con el riesgo de que el fundamentalismo se haga con el país.