Este año, el baloncesto y el fútbol europeos dirimen su corona en la misma ciudad: Londres. No podía haber mejor escenario tras los Juegos. La ciudad interracial. La metrópoli de Europa. Unas calles con ritmo, pero que jamás pierden el gusto británico. La final de la Liga Europea de Baloncesto se jugará en el O2 Arena, donde España y Estados Unidos jugaron su final olímpica. Y la final de la Champions será en el nuevo Wembley, que en realidad es el viejo Wembley refundado y modernizado. Los dos son escenarios increíbles, míticos. El pabellón de baloncesto es el segundo edificio moderno y singular más visitado de la ciudad tras el Ojo de Londres, la noria gigante que te hace dar una vuelta a cámara lenta por el horizonte de la ciudad, el río y los edificios. Como Wembley, tiene sus trucos arquitectónicos. Como está en Greenwich hace un homenaje a los husos horarios, con sus torres amarillas, como el estadio de fútbol y su leyenda de los 39 escalones del campo a la gloria del palco y el trofeo. Inglaterra es experta en conseguir modernizar algo sin que nada cambie. ¿Habrá equipos españoles? Ya veremos. Pero las finales serán en dos lugares increíbles. Algo que nunca olvidarán los privilegiados que allí estén.