Hundir la isla

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

05 abr 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Chipre significa cobre. Chipre es la tercera isla en tamaño del Mediterráneo, tras Sicilia y Cerdeña. Chipre fue puente de culturas. Un auténtico crisol. Europa y Asia se besan en sus aguas. Chipre saltó a esos titulares que mezclan economía y sucesos con una facilidad que asusta. En Chipre estuvieron todas las civilizaciones. Ahora griegos, turcos y bases inglesas. Pero hace siglos Micenas, fenicios, griegos... Después el faraón Tutmosis III y otros grandes nombres. Por supuesto, Alejandro Magno y tras él, Roma. Y tras Roma, san Pablo y el cristianismo. Una isla que es pura mezcla. Hasta Ricardo Corazón de León y sus cruzados la dominaron. Ricardo Corazón de León se proclamó rey de Chipre. Y de Venecia e Inglaterra. Hasta las peleas entre griegos y turcos. Y la peculiar independencia y división. Y ahora, como el final de un poema sin final, de un dominio a dominio, como condenas que no se terminan de cumplir, los chipriotas se ven dependientes de los bancos, del rebumbio de la UE y, ellos también, de Alemania. El juego que está viviendo Chipre parece el de hundir la isla. Intentar con el mando a distancia de las decisiones de los poderosos que la isla y sus ciudadanos perezcan.