España va mal

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

Algunos parecen haber descubierto ahora que las crisis en cualquier país de la eurozona, aunque sea tan pequeño como Chipre, producen consecuencias negativas inmediatas en los demás, sobre todo en los más vulnerables, como España. Y que si la gestión de la UE es pésima, como es el caso, se agravan. Sí, señores, esto sucedía también antes de la llegada de Rajoy a la Moncloa. Recuerden Grecia. Echarle la culpa de todo ahora a las autoridades chipriotas, a los burócratas de Bruselas o a Angela Merkel es falaz. La economía española presenta signos alarmantes que nada tienen que ver con lo que está pasando en estos momentos en Chipre, como atestiguan una serie de datos y previsiones conocidos los últimos días. En primer lugar, la corrección al alza por parte de Eurostat del déficit, hasta casi el 7 %, que dejó en evidencia el infantil truco contable de Montoro. Esto certifica que el Gobierno ha incumplido el principal y casi único objetivo de su política económica, basada en draconianos recortes e importantes subidas de impuestos. Pero, además, se han hecho públicos los pronósticos, muy negros, del Banco de España, que prevé que este año el PIB caerá el 1,5 % y el paro llegará al 27,1 %. En el 2014, que según Rajoy será el de la recuperación, la economía crecería apenas seis décimas y el desempleo solo bajaría tres. Estas cifras constatan que el Gobierno erró gravemente en sus previsiones, que ya anuncia que va a corregir. La entidad supervisora recomienda además que se siga usando la reforma laboral para bajar aún más los salarios. Si a todo esto se añade el pánico que ha creado en los ahorradores el caso chipriota, el cuadro no puede ser más preocupante.