Unos nos hemos pasado la vida deslomándonos a trabajar y tenemos lo que tenemos. Que es más bien nada. Otros, en cambio, sin oficio conocido y sin trabajo, amasan millones. Es lo bueno de este país nuestro. Que es el país de las oportunidades y de los emprendedores. Aquí el que no triunfa es porque no se lo propone.
Nos preguntamos estos días cómo es posible que la señora Iglesias Villar, doña Rosalía, cuyo currículo brilla por compartir colchón con el señor Bárcenas, don Luis, puede haber reunido once millones en un año. Pues muy sencillo. Porque es emprendedora y sabe aprovechar las oportunidades del mercado. No es un caso único. El yerno que jugó a balonmano, su señora esposa, algunos otros miembros de la real familia, sin contar a Corinna, diputados, cargos públicos y demás familiares, no tienen currículos ni trabajos conocidos y viven como reyes. Nunca mejor dicho.
Algún día sabremos apreciar las oportunidades que da el ser español y poder disfrutar de las ventajas de vivir aquí. Mientras tanto, no nos preguntemos cómo es posible que sin oficio y sin trabajo algunos reúnan millones y millones. Preguntémonos qué país hemos hecho para que esto ocurra. Ahí tendremos la respuesta.