En Inglaterra es una leyenda. Vive sus últimos años en el sur de España. Es Bert Trautmann, que pasó de luchar con los nazis a ser condecorado por la reina Isabel II. Trautmann fue un paracaidista alemán que fue atrapado en Rusia y que estuvo en campos de trabajo en Rusia, Francia y Bélgica. Se escapó de algunos de ellos hasta que terminó preso en un lugar entre Liverpool y Manchester. Ahí empezó su segunda vida. Un mando escocés, para crear buen ambiente en la prisión, los puso a jugar al fútbol. Y Bert destacó como un meta increíble. Terminó la guerra y se quedó en el país enemigo para jugar en un equipo modesto. Pronto los grandes quisieron ficharlo. Se fue al City, pero cincuenta mil personas le pidieron al club que no lo contratara por su pasado. Pero sus paradas y su papel en la mítica final de Copa del 56 hizo que los mismos cincuenta mil hinchas lo aclamaran como su héroe. Trautmann le dio el titulo al City contra el Birmingham. Se partió una vértebra y continúo jugando y parándolo todo. La afición no olvidaría su entrega ese día y durante cientos de partidos. Bobby Charlton dijo de él que fue el mejor guardameta de todos los tiempos.