Rajoy hace como si Bárcenas no existiera. No lo critica. No lo demanda. Ni siquiera lo nombra. No da explicaciones. Aunque le haya estado pagando un obsceno sueldo hasta hace bien poco. Es una táctica muy propia del presidente, que le ha dado un gran resultado en el debate sobre el estado de la nación. La lluvia arrecia, pero ya escampará. Dontrancredismo puro. Pero el innombrable no es un ente de ficción ni un ectoplasma, sino un presunto chorizo muy real dispuesto a llevarse por delante a sus antiguos compañeros. Cuando Rajoy salió ayer del Congreso, satisfecho por su victoria, el dinosaurio todavía estaba allí, más amenazante que nunca. Según se supo después, el extesorero declaró ante notario que llevaba una cuenta detallada con las donaciones y los pagos en el PP. Los famosos papeles...