Era un improvisador nato, en la vida y en la música. Se dejaba llevar, como en el título de la canción. Así explican en el documental que se estrenará en mayo, cuatro años después de su muerte, la figura de Antonio Vega. Tenemos sus canciones, sus letras mágicas, guardadas en el cofre del tesoro. Pero el artista hace cuatro años que ya no está. El escritor Bosco Ussía grabó su voz y la de sus amigos y familiares. El propio Antonio Vega habla de aquellos viajes desde Madrid a Fuengirola, con seis hermanos, la abuela, el coche lleno. Su hermano Carlos prefiere recordarlo de dos maneras; tocando la guitarra tranquilo por la tarde o en la infancia cuando iban juntos en tranvía al colegio con la cartera y la bolsita de la merienda. Antonio Vega era muy especial. Tenía la llave del cielo sobre el escenario. Adoraba los gatos. Con él es tan sencillo que vuelven los recuerdos de los inviernos, regresar al sitio de mi recreo. En Internet ya hay un adelanto de ese documental que no dejará indiferente a nadie. «Sea quien sea, ser como soy». La vida, como búsqueda. Antonio Vega, letras y músicas, entre la fantasía y la realidad.