Lunes de carnaval en la Moncloa

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

11 feb 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Hoy que es día de disfraz y frío, conviene abrigar las entendederas para redactar una reflexión sin hielo. Hace un año los alemanes, desde Der Spiegel, nos recomendaban a los españoles prescindir de la siesta para salir de la crisis. Le recomiendo a Rajoy prescindir de las excusas para no cargar con una culpa ajena. Cada día que pasa con Ana Mato al frente del Ministerio de Sanidad es jornada de agravio para este país intermitente (arriba, abajo, arriba, abajo). En una nación anglosajona ya hubiese dimitido. No por los hechos que le imputan, sino porque en similares circunstancias el PP pide la dimisión de otros. Los informes de la policía son válidos para todos. Y si algunos prebostes catalanes tenían, según el PP, que estar destituidos, cesados o dimitidos, semejante medicina debieran aplicar a sus males. Pase lo que pase son pocos los que confían en Ana Mato, ni los conmilitones. No es cuestión de honor, sino de fe: no solo ser honrado, sino parecerlo. Cuando se pierde la fe en un alto cargo, ya no hay quien la devuelva. Y hablo de los propios, no de los ajenos. Hablo de los votantes del PP que miran para otro lado por no ver la abyección de la Gürtel volando, como cuervo, por sus altas instancias. Ya dijeron los alemanes que la siesta es grave para la crisis. Dormirse o fingir el dormido con Ana Mato, aun siendo lunes de carnaval, es letal para la credibilidad de Rajoy.