«Rajoy tiene que decir si cobró o no», declaró con vehemencia el secretario general del Partido Socialista. ¡No me sea ingenuo, Rubalcaba! Si Rajoy cobró un solo euro negro (yo no lo creo), no va a salir a contarlo, y menos en medio del alborotado patio nacional. Después de lo escuchado ayer a Dolores de Cospedal, no hay más que una verdad aceptable para el Partido Popular: todo lo publicado es falso. Los «papeles secretos» son una invención de paternidad desconocida. La difusión de esos asientos contables solo busca dañar al partido y a su presidente. E incluso asomó en algún momento la teoría de una conspiración que trataría de desestabilizar al país ahora que lo están gobernando bien.
Dicho eso por la secretaria general del PP, se convierte en doctrina oficial de esa fuerza política. Que nadie espere otra versión ni aceptación de otra tesis. Con lo cual los analistas estamos como siempre que estalla un escándalo: o creemos a quien lo difunde, muchas veces un juzgado, o creemos a quien se defiende. Palabra contra palabra, comentar estos hechos cuando acaban de saltar es una misión imposible, con una salvedad: la historia demuestra que el señalado con el dedo casi nunca se alzó al final con la razón de su lado.
Con esas cautelas, examinemos el tema. Cuando escribo esta crónica, tenemos unos papeles de ingresos y pagos que se atribuyen a Bárcenas. El PP y quienes le preguntan se equivocan en un detalle: hablan de contabilidad, de Tribunal de Cuentas y de declaraciones de renta, y no es eso. Si fueron pagos en negro, no estarán nunca en la contabilidad oficial, ni habrán sido remitidos al tribunal, ni habrán sido declarados. O sea, que ese es un camino erróneo, tanto para investigar como para desmentir. Es evidente, en segundo lugar, que esos papeles no son la contabilidad del PP: ni figuran todos sus empleados, ni tienen retenciones de IRPF ni de Seguridad Social, ni el partido es tan chapucero para llevar esas cuentas, más propias de una tienda de barrio que de una gran organización nacional. Por tanto, si existen, son de contabilidad paralela, por no llamarle B.
Todo pinta mal para el PP. No le queda más remedio que decir que los papeles son mentira. Y yo pregunto: ¿por qué tenemos que creerle? Pues yo necesito creerle. España necesita creerle para evitar una depresión colectiva. Señores del PP: tienen que mejorar la argumentación. Por una vez, aunque sea antijurídico, tienen que demostrar su inocencia. Sería horrible que los ciudadanos pensasen que tienen gobernantes que defraudaron a Hacienda. No les queda más remedio que emprender acciones legales. Querellas para defender su honor. Lo malo es que ayer la señora De Cospedal aún no sabía contra quién.