El profesor Leopoldo Abadía, autor del superventas La crisis ninja, sostiene que en la actual situación lo menos importante es lo económico. Lo grave de verdad es que sufrimos «una crisis de falta de decencia». En declaraciones a La Vanguardia, Abadía no se cortó un pelo al sentenciar que «aquí hay sinvergüenzas de cárcel a punta pala en lo financiero, político y en lo social, aunque no haya ninguno en la cárcel. El sinvergüenza hace dos daños: uno, el directo y otro, el peor, es que desmoraliza a la gente, que llega a pensar que para triunfar hay que ser sinvergüenza, lo que rebaja el nivel moral de un país». Su receta para empezar a crecer y a crear empleo es: revolución civil (?), globalización de la decencia y materialización de los Estados Unidos de Europa.
Paradójicamente, Abadía se muestra optimista sobre la recuperación económica de España y está convencido de que los bancos van a volver a desempeñar su papel de prestamistas. Hace poco en la hucha del Banco Central Europeo, afirma, «había 800.000 millones de euros: ¡imagínese que ese dinero se inyectara a los negocios! Por eso digo que, si queremos, la crisis se acaba ahora».
Abadía responsabiliza de la crisis a las entidades financieras y también a los políticos, y cree que habría que canonizar a la señora Merkel en vida por impulsar la combinación de austeridad y crecimiento, con los bancos haciendo de bancos ante las empresas, que son las que de verdad crean puestos de trabajo y pueden remediar la dramática situación de desempleo en España. ¿Qué esto es impopular? También lo es -y no se admite- que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades sin darnos cuenta.
Leopoldo Abadía, profesor de Instituto Superior de Estudios Superiores (IESE), acaba de publicar El economista esperanzado. Manual de urgencia para salir de la crisis, que ha obtenido el 24.º premio Espasa. Su visión -reanimadora, ilusionada- le permite hablar de un horizonte alentador y estimulante, con una Europa cada vez más integrada y más equilibrada. Su conclusión es un bálsamo en estos momentos de negruras.