Esperanza Aguirre y mi ingenuidad

Xose Carlos Caneiro
Xosé Carlos Caneiro EL EQUILIBRISTA

OPINIÓN

21 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

S e habla mucho de la expresidenta de la Comunidad de Madrid. La ha fichado una empresa de headhunters catalana, no una del Ibex, ni una multinacional notoria. La entrevistan en TVE, le dan voz a menudo, y yo, que pensé que se iba porque en realidad, y después de sufrir una grave enfermedad, quería vivir de otra manera (alejada de la política), comprendo mi error y me siento ingenuo. No se ha ido para eso. Creo que su vocación es el poder, y sobre el poder se expresa constantemente. Si como ser humano me merece todo respeto, y por su pretérita dolencia toda mi piedad, como política no ha sido tan eximia como algunos pretenden. Sus maneras le han generado popularidad: habla en román paladino, que era la lengua -según Gonzalo de Berceo- en la que se expresaba el pueblo llano. Llegó al poder de Madrid como llegó, ¿recuerdan?, a lomos de dos tránsfugas. Fue ministra de Educación y Cultura, y la educación no mejoró. Gestionó Madrid y presumía de déficit, pero resulta que recaudó mil millones menos de lo que había anunciado. Decían que quería tomar las riendas del PP, pero nunca se atrevió a dirimir afectos y desafectos donde en verdad se dirimen: en un congreso de partido. Coincido con ella cuando comenta de la progresía y doble moral de la izquierda, de la cultura sectaria y cínica (he escrito de ello muchas veces), pero no me agradan sus mañas o maneras. España precisa otra cosa.