Terapia ciudadana

Xosé Ameixeiras
Xosé Ameixeiras ARA SOLIS

OPINIÓN

La crisis ha mojado y sigue mojando algunas de las principales páginas de la Constitución. Los millones de parados atrapados por la apisonadora de la recesión y sus familias han visto truncadas gran parte de sus ilusiones. Sus vidas cambiaron radicalmente y algunos de sus derechos elementales están olvidados. Solo la solidaridad permite dulcificar mínimamente este panorama. Los movimientos de filantropía asistencial son imprescindibles cuando las organizaciones estatales pierden músculo y recursos o hacen dejación de sus funciones. Aun así, la ayuda ha de estar desprendida del tufo feudal que se le suele pegar con mucha facilidad. La dignidad es innegociable. Es más saludable lo que hacen las entidades que ejercitan la fraternidad como un acto de intercambio vecinal y de terapia ciudadana.