Forró de corcho las paredes de su cuarto para encerrarse a escribir esos tomos deliciosos de En busca del tiempo perdido. El hombre que mojó la magdalena de la memoria y nos empapó con una época increíble de París publica ahora en España sus poemas. Un apunte necesario para establecer el itinerario de la mente hipersensible de Marcel Proust. La edición de su poesía la firma Santiago R. Santerbás, un personaje de la cultura española, que tiene un par de libros deliciosos, Tres pastiches victorianos y La vuelta al mundo en ochenta mundos. Los poemas de Proust, como el monumento de su prosa, suman datos a la biografía de este personaje que triunfó en los salones y que luego apuró el hilo de su vida para narrarlo todo. Sabemos por los poemas también de sus amores. Versos que nos hablan de besos y de lo diverso de su corazón. Francia siempre ha cuidado la figura de esta galaxia de su literatura. No suele pasar en España ese cariño por los genios. El olvido es la cama en la que los recostamos con mayor rapidez. Pero Proust no es solo de un país. Es de la inteligencia, que no tiene patria. Y su poesía es otra puerta de entrada a su mundo de pasiones.