¡Oh Jerusalén!

Gonzalo Parente VENTANA AL MUNDO

OPINIÓN

02 ene 2013 . Actualizado a las 07:00 h.

Y dice el Evangelio (Lucas 19, 41-44): «Al acercarse Jesús a Jerusalén y ver la ciudad, le dijo llorando: ¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz!..». Después predijo su destrucción, cosa que se cumplió cuarenta años más tarde, cuando fue arrasada y su templo destruido, en cuyas murallas todavía se reza. Yo estuve allí y doy fe.

Hoy Jerusalén es proclamada capital de los judíos y de los palestinos. Pero la capital de Israel está en Tel Aviv y la de los palestinos en Ramala (Cisjordania). Para los peregrinos que visitan Jerusalén, encuentran una antigua ciudad donde se respetan los santos lugares de los cristianos (3 %), con un entorno abarrotado de comercios y algunas mezquitas árabes (20 %) que ocupan la parte oriental, mientras que en el exterior está el Jerusalén moderno ocupado por los judíos (75 %).

Ahora ocurren dos circunstancias extraordinarias que distorsionan la convivencia árabe-israelí: el reconocimiento de Palestina como Estado observador en la ONU y las próximas elecciones del 23 de enero. El presidente Netanyahu utiliza ambos eventos para su política nacional al ordenar nuevos asentamientos judíos en Jerusalén Este, para castigar a los palestinos por haber acudido a la ONU y presentar una imagen de firmeza para sus votantes. Pero esto supone romper el estatus acordado por Barak y Arafat en el 2000, lo que les valió el Premio Nobel de la Paz. Pronto veremos por qué lloró Jesús hace dos mil años.