Cosas buenas de esta crisis

Fernanda Tabarés
Fernanda Tabarés OTRAS LETRAS

OPINIÓN

30 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

1.Control de la estupidez. La crisis nos ha hecho más sensibles a la mediocridad. Soportamos peor la medianía en la clase política y en la empresarial, en el trabajo y entre los amigos. Al cretino que se vanagloriaba de manotear en las mismas charcas que el poder hoy se le desprecia más que ayer. 

2. Censura al minifundio. Las «voces baixas», que diría Manuel Rivas, asistieron perplejas a la siembra descontrolada con la que la clase dirigente trató de chantajear la voluntad política de los ciudadanos. Las personas normales sospechaban que detrás de la planificación bulímica de universidades o aeropuertos no había ninguna voluntad de mejora estratégica del país. Alcaldes, conselleiros y delegados de la Xunta convirtieron el ladrillo en la unidad universal de medida y cómputo electoral. Hoy, todos censuramos un modelo que alicató el país de costosas inutilidades y que derrochó un patrimonio con el que se podrían haber resuelto debilidades endémicas del país.

3. La tierra para quien la trabaja. Cuando todo se desmorona, vemos nabizas en el horizonte. El hecho diferencial gallego está en su sector primario. La crisis puede conseguir que lo comprendamos. Durante la gran expansión abandonamos las berzas por un puesto en la diputación, un tránsito de renegados que hoy sabemos que fue un error. La modernidad estaba en un mollo de treixadura.

4. Falsos iconos al suelo. La crisis ha limpiado el panorama de mangantes de lujo que provocaban genuflexiones a su paso. Al menos dejarán de robar.