H acienda asegura que en tres meses restituirá a los funcionarios las cotizaciones aplicadas a la extra de diciembre que los trabajadores públicos no percibieron, y yo lo pongo en duda. Son como pistoleros sin pistolas y portan la desfachatez como bandera.
A pesar de que fuentes gubernamentales aseguran que disponen de argumentos jurídicos que avalan su proceder, a este columnista le parece una nueva tomadura de pelo a la clase funcionarial. Hay algo que se llama sensibilidad social y que de cuando en vez hay que hacer gala de ella. Se están ensañando de una forma atroz y ruin. El santo Job, a su lado, un impaciente. Valoremos su estoicismo y confiemos en que un buen día no se planten y el país se vaya al traste definitivamente. ¿Por qué no se eleva la carga fiscal de los bancos y se deja en paz a un colectivo plagado de mileuristas? No damos por buena la presumible respuesta de que resulta más fácil aplicar el tijeretazo a un bedel de instituto que a un banquero. El colmo de los colmos ha dejado de ser el colmillo. Ahora es que no te paguen una extra, y que sin embargo te apliquen la cuota por derechos pasivos y aportaciones a mutualidades.
Este año el regalo más solicitado a los Reyes por Rajoy y su equipo ministerial es un juego llamado «A la caza del funcionario».