Y el mundo no se acabó


Según los mayas, o sus intérpretes, el mundo se iba a acabar el 21 de diciembre. Había varias posibilidades de que fuese así. Que nos cayese encima un descomunal meteorito y pulverizase la Tierra, pero no había ninguno a la vista. Otra, que el Sol se apagase, porque el nuevo impuesto sobre centrales nucleares (el Sol es una inmensa central nuclear de fusión) supusiese un desembolso de tal calibre que no fuese rentable mantener encendido el reactor (como ha ocurrido con Garoña). Tampoco.

También ha fracasado la posibilidad de que Mas y menos intentasen separar, del resto de España, el territorio que creen suyo mediante sierras geológicas de grueso calibre. Al llevarse un trozo de la península ibérica provocarían una inmensa salida de magma que aniquilaría la vida en la superficie de la Tierra y en los océanos.

Pero aquí estamos, sin que el mundo se haya acabado. Feliz 2013.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
12 votos

Y el mundo no se acabó