Tenemos que modernizar el diccionario de la RAE. Porque los conceptos cambian con el tiempo. Al hilo de la actualidad, me permito unas propuestas para su estudio e incorporación.
Funcionario. Dícese del trabajador de la Administración, o empleado público, a quien se tiene por un gandul, y al que se le exige entrega, atención, buenas relaciones y sonrisa permanente. Periódicamente se le rebaja el sueldo, se le suprime la paga de Navidad y se le impide ir a tomar café a la hora habitual. Destaca por vivir bajo la amenaza permanente pese a haber superado, en su mayoría, una oposición.
Gobernante. Persona de escasas luces e ideas. Cree tener la fórmula para gestionar con éxito un país y se niega a aceptar críticas y consejos. Hace todo lo contrario de lo que dijo hacer y desconoce absolutamente cuanto ocurre a su alrededor. Tiene al funcionario entre sus obsesiones y acostumbra a rebajarle el sueldo tras sufrir una noche de insomnio. Aunque con la misma facilidad decide en ocasiones cambiar un par de artículos de la Constitución.
Ciudadano. Individuo que paga sus impuestos, con los que se sostiene la Administración y sufragan sus vacaciones los gobernantes. Además ha de soportar los malos humos de los funcionarios que acuden indignados a su trabajo porque se les recorta el sueldo y se les quitan pagas. Y sufre la incompetencia y la falta de respeto del gobernante.