Vendidos al oro de Coristanco

J. Ramón Vidal Romaní LÍNEA ABIERTA

OPINIÓN

Siempre ha servido para justificar alianzas vergonzosas: con Franco era el oro de Moscú; luego los gallego-lusistas, vendidos al oro de Lisboa; ahora nosotros, vendidos al oro de Coristanco. En plena crisis, Galicia, viejo reino en decadencia, como las familias con muchos hijos y sin posibles, envía a los primeros a hacer la calle y vende sus muebles en almoneda para salir del paso. Los ríos, a los catalanes o vascos; los vientos, a los madrileños; la minería, por tradición, a los más extranjeros. Tal es el caso del oro de Coristanco, una fabulosa (¿) mina que ha atraído a la compañía canadiense Edge Water (o Rio Narcea Gold Mines, o Mineira de Corcoesto). Corcoesto tiene un millón de onzas de oro, en cristiano 32.000 kilos, que equivalen a un bloque de 1,65 metros cúbicos de oro. El oro de Coristanco cabría en una camioneta (aunque probablemente la hundiría por el peso) pero está diseminado, con una ley de 1,7 gramos/tonelada, en una masa de roca que hay que excavar y triturar. En 11 años movilizarán al menos 19 millones de toneladas de roca. Otra hazaña gallega, la minería de pizarra, no comparable económicamente al oro pero con técnicas de explotación similares, en los buenos tiempos producía 4,5 millones de toneladas/año de escombros de pizarra. La Mineira de Corcoesto en 11 años producirá, al menos, 1,7 millones de toneladas/año de escombros, la mitad que una industria pizarrera en plena forma.

Claro que la mina de Coristanco trae más regalos. La explotación dejará en 11 años un agujero similar al de As Pontes que al parecer se ha pensado regenerar con la tecnología gallega del «deixa que chova». Un lago más para hacer turismo y deportes naúticos. Y también balsas de decantación llenas de lodos con productos cianurados para endulzar esta vida tan amarga. Y como la estructura geológica donde está el oro, definida por Parga Pondal como fosa blastomilonítica, va de Malpica a Tui, si las cosas van bien Edge Water promete seguir explotando el oro gallego. En pocos años, desde el espacio, una cadena de lagos de norte a sur darán a Galicia el aspecto de la ruta Ho Chi Min en el Vietnam en los buenos tiempos. La mina de Coristanco es viable mientras haya crisis y la minería de pizarra solo lo es sin crisis. ¿Qué preferimos?