06 dic 2012 . Actualizado a las 07:00 h.
En paradero desconocido se encuentran los paradores. Aunque físicamente estén ahí, dispuestos para la fotografía de postal, están en el aire. Quizás en realidad hayan sido solo espejismos, eslabones de una cadena imaginaria más propia de otros países, de otros lugares que sí presumen de marca y de Historia e historias. Y en el recorte no importa, por ejemplo, que varios paradores gallegos se encuentren entre los mejor valorados de España. En esta crisis se traicionan máximas que parecían sagradas en los negocios. Al parecer, el cliente no siempre tiene la razón. Esa razón van a tenerla aquellos que dicen que esto es el fin del capitalismo.