Nada «Dalicuescente»

César Casal González
César Casal CORAZONADAS

OPINIÓN

Parecía que el arte, su arte, era una broma. Pero el tiempo lo está situando en su sitio. ¿Da Dalí en Damien Hirst y sus calaveras incrustadas con diamantes? Dalí protagoniza ahora una espectacular exposición de más de doscientas de sus obras. Ya está abierta en París, en el George Pompidou. Y después viajará al Reina Sofía de Madrid, donde abrirá sus puertas el día de Cervantes, el 23 de abril. Muchos señalaron la calidad de Dalí y confundieron el personaje con el artista. La sola visión de su La persistencia de la memoria, el cuadro en el que los relojes se funden, es prueba de que Dalí ha dejado huella. Dalí no es nada delicuescente. Sabe pasar de la anécdota a la categoría y nos deja imágenes poderosas. ¿Cómo soñó esos relojes que marcan horas distintas y que demuestran que las horas se escapan? Fue en su casa al ver cómo un queso camembert se deshacía. Hay pinturas y hay esculturas. Está su mítico Teléfono afrodisíaco en el que los auriculares son un bogavante. Siempre la travesura que viene del chispazo. Y el psicoanálisis, como en su Venus de Milo con cajones. Los cajones son secretos de la mente. Y el capricho de la Venus de Milo se remite a su infancia. El Dalí que despertaba al arte se ejercitaba modelando de chaval una Venus de Milo. Con Dalí, los guiños nunca terminan.