Nos queda la huelga

Ernesto Sánchez Pombo
Ernesto S. Pombo EL REINO DE LA LLUVIA

OPINIÓN

14 nov 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Puede que no sea la forma más apropiada ni la ideal para hacer visible la protesta. Pero es la que hay. La mantenemos desde los tiempos de María Castaña, pero sigue siendo útil mientras no hallemos otra mejor.

Porque, ¿qué podemos hacer que no sea una huelga general para decirles que nos están amargando la existencia? Que no podemos más, que hace ya tiempo que una cuarta parte de la población vive con graves dificultades. ¿Cómo podemos explicarles que la crisis no la hemos provocado los pingüinos, sino los trileros económicos a los que protegen? Y que este país es una fábrica de parados. ¿Qué podemos hacer para que se enteren de que sin educación, sin sanidad y sin servicios sociales no hay futuro? Saben que pagamos impuestos para que, sin dar explicaciones, los dediquen a circuitos de fórmula 1, a ciudades de la cultura y a aeropuertos sin aviones. ¿Qué hacemos para decirles que han perdido la vergüenza el día que se decidieron a proteger a los banqueros y sus fechorías en vez de a los trabajadores y a los empresarios? ¿Hay otra forma, no violenta, de que se enteren que estamos hasta el gorro?

Pues mientras no haya otra fórmula habrá que utilizar la huelga general. Que es uno de los derechos que nos quedan, pese a Esperanza Aguirre y su mariachi. Que nos queda, de momento. Claro.