Situación límite

Enrique Clemente Navarro
Enrique Clemente LA MIRADA

OPINIÓN

España se pone como ejemplo en la campaña estadounidense de mala gestión económica que se debe evitar a toda costa. La prensa internacional tira a degüello un día sí y otro también contra Rajoy, al igual que antes puso en la diana a Zapatero. Al margen de que poner en la picota a un país aliado por parte de mandatarios extranjeros sea rechazable, lo cierto es que la situación de España es límite. Un país al borde del rescate, en recesión, que camina hacia los seis millones de parados y del que se quieren separar dos de sus territorios se ha convertido en una especie de paria global. El rey ha dicho que desde fuera España se ve mejor y desde dentro dan ganas de llorar. No parece que esta confesión espontánea y sincera ayude a vender la vapuleada marca España, que con tanto ahínco el monarca ha salido a defender en todo el mundo. Pero, pese a ser demoledora, incluso se queda corta, ya que nuestra imagen en el extranjero difícilmente podría ser peor. Y la realidad interior no solo es para llorar. Es tan terrible que conduce a la muerte a los más desesperados. La semana pasada dos hombres se suicidaron cuando iban a ser desahuciados y un tercero lo intentó. 350.000 familias han sido arrojadas a la calle desde que comenzó la crisis, cuando hay cinco millones de viviendas vacías. Más de 1,7 millones tienen a todos sus miembros en paro, uno de cada cinco residentes en el país viven por debajo del umbral de la pobreza. Detrás de estas grandes cifras hay mucho sufrimiento. Es urgente una movilización general (Gobierno, partidos, sindicatos e instituciones) para salir al rescate de los más desfavorecidos, al menos con la misma determinación que a los bancos.