El paraíso, a la vuelta

Fernando Ónega
Fernando Ónega DESDE LA CORTE

OPINIÓN

25 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Es lo que tiene la democracia: todos los partidos, salvo el PP, se oponen a los Presupuestos, pero serán aprobados porque el Gobierno tiene más escaños. Irreprochable. Bien mirado, basta que a una sola persona le gusten esas cuentas para que se vean en el Boletín Oficial, siempre que esa persona sea presidente del Gobierno. Si todos los demás se oponen y tienen serios argumentos para oponerse, no ocurre nada: se impone la mayoría absoluta, que además se puede permitir el lujo de no aceptar ni una idea de todas las sensibilidades que hay en el Congreso. Todo el mundo está equivocado, menos el Gobierno, que tiene la soberbia razón del número de escaños. Impecablemente democrático.

Pero estos Presupuestos tienen una cosa buena, al margen de su calidad técnica, que no estoy capacitado para juzgar: para aprobarlos, no hay que pagar ningún precio al País Vasco o Cataluña, toda una novedad. Lo que las mayorías absolutas tienen de rodillo se les puede perdonar por ese beneficio colectivo. Cataluña y el País Vasco se llevaron inversiones de todos los Gobiernos, ¿y para qué ha servido? Los partidos que más dinero y privilegios arrancaron son justamente los que plantean o van a plantear la separación de España.

Y lo mejor ha sido el entusiasmo del autor de las cuentas, señor Montoro. Este ministro no se anda por las ramas. Si está convencido de algo, no hay limitaciones verbales que lo frenen. Y así, ha sido capaz de hacernos dudar de los gabinetes de estudio, instituciones nacionales y organismos internacionales (entre ellos el FMI), que prevén que nuestra economía caerá el triple de lo calculado por el ministro. Frente a todos los que ven lejana la recuperación, él tiene fecha apuntada: el 31 de diciembre del 2013 cesará la recesión y nos pondremos a crecer. Todo gracias a los Presupuestos, que los malignos rojos y los demoníacos separatistas se empeñan en descalificar.

Y lo sublime está en lo que tanta gente -irreflexiva, sin duda- se empeña en negar: son los Presupuestos más sociales de la democracia. No del quinquenio ni de la década; de toda la democracia. ¡Qué alegría escucharlo! ¡Y qué injusta es la información! Casi al lado de esa frase se publica que Cáritas tiene que atender a más gente, porque las prestaciones del Estado son cada día más exiguas. En las mismas páginas se hacen cuentas de los 350.000 desahucios que se han practicado. Y se hacen números del millón de jóvenes que no tienen empleo ni han terminado los estudios básicos. Al ver que estos Presupuestos son los más sociales, se les puede decir: ¡arriba, nuevos parias de España! Os llega la hora de la redención. El paraíso está a la vuelta de la esquina. Solo os quedan catorce meses de postración.