Era el domingo 21 de octubre del 2001 y Fraga lograba 41 diputados. Once años después, el mismo domingo de octubre, Feijoo obtiene 41 diputados. La historia se repite. Pasaron más de dos lustros, sucedió de todo (el Prestige, la crisis) y Galicia no se mueve. Desde fuera no entenderán nada. No comprenderán que no se castigue al PP. Pero es que Galicia es un sitio distinto. Es un lugar en el que Feijoo logra que parezca que es de centro y que se presenta lo justo por el PP. Es una comunidad en la que el PSOE está enzarzado en una lucha tremenda. Demasiadas familias y pocos seguidores. Un lugar en el que el nacionalismo solo es de izquierda y se parte en tres. La marcha de Beiras para unirse a IU fue un jaque para Jorquera. Porcentajes y restos hacen lo demás: Feijoo, con un porcentaje de voto menor que en el 2009, logra tres escaños más. Las grandes mayorías de Fraga fueron favorecidas, como ahora Feijoo, por la incomparecencia del PSOE y por la única presencia de un púgil creíble en el cuadrilátero, por cierto, otra vez, Beiras. Solo queda recordarle a Feijoo al oído, como sucedía con los emperadores romanos, «no olvides que eres humano». Pero, si no escucha el consejo, seguro que Beiras se lo recordará en un tono más alto.