Autorregeneración

Carlos G. Reigosa
Carlos G. Reigosa QUERIDO MUNDO

OPINIÓN

21 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Ahora que está tan de moda hablar de la reprogramación celular, por la que los científicos John Gurdon (Universidad de Cambridge) y Shinya Yamanaka (Universidad de Tokio) han recibido el Premio Nobel de Medicina y Fisiología 2012, las películas sobre la autorregeneración humana han dejado de ser ficciones sin realidad posible, para convertirse en proyectos de futuro, que abren un horizonte asombroso para la autorregeneración humana.

Pensando en todo esto y en su muy remoto paralelismo con las elecciones gallegas de hoy, he acabado por preguntarme si no será posible también avanzar hacia una autorregeneración política que excluya la falta de respeto y la mendacidad deliberada como mensajes preferentes de nuestros partidos. Y sospeché, de repente, que tal vez a la ciudadanía le estaba pasando lo que a mí: que su confianza en los científicos es mucho mayor que en los políticos. Lo cual debería llevar a estos a alguna conclusión docta.

Pero no está ocurriendo nada de esto. La ciencia avanza a pasos agigantados, mientras que la política parece un estanque en el que los candidatos chapotean y sueltan discursos pastueños. Las mismas frases se repiten una y otra vez en busca de un titular o de un corte en alguna radio o televisión. La batalla por un escaño lo justifica casi todo.

Cualquiera diría que perdí la fe en la política, pero nada quedaría más lejos de la verdad. Creo en la democracia por encima de toda otra fórmula de convivencia, pero sospecho, como dijo Bertrand Russell, que «los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible, y los políticos por hacer lo posible imposible». Por eso pido su autorregeneración.