Por qué no hay que abstenerse este domingo

Gonzalo Bareño Canosa
Gonzalo Bareño A CONTRACORRIENTE

OPINIÓN

16 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

El PP va a ganar las elecciones al Parlamento de Galicia que se celebrarán el próximo domingo. No se trata de una predicción, ni de una encuesta, ni de un ejercicio de futurología. Es un hecho incontestable. El único, quizá, que cabe adelantar en este momento sobre el resultado de esos comicios. Tampoco supone una novedad, porque es algo que viene sucediendo de forma ininterrumpida en todas y cada una de las citas electorales que se han celebrado en Galicia. Hasta las encuestas más favorables al PSdeG, incluyendo una encargada y filtrada por el propio partido socialista, indican que los populares ganarán con una mayoría tan holgada que, en la hipótesis menos favorable para el PP, dejaría al siguiente partido a una distancia mínima de 13 escaños. El último sondeo de La Voz de Galicia eleva esa diferencia hasta los 18 diputados. La victoria del PPdeG es por tanto una obviedad, aunque conviene recordarla ante cierto tipo de análisis políticos.

Y, de obviedad en obviedad, no está tampoco de más recordar que no hay ninguna ley en España ni en Galicia que garantice al partido más votado en unas elecciones el control del poder legislativo. Ni siquiera el del poder ejecutivo, es decir, la presidencia de la Xunta. Y que, por tanto, tan legítimo es que gobierne en solitario la fuerza política en la que los ciudadanos gallegos van a depositar su confianza este domingo de forma mayoritaria, si alcanza la mitad más uno de los escaños, como que el segundo, el tercero y el cuarto partido en el orden de preferencia de los gallegos se alíen para formar Gobierno si suman la mayoría requerida para ello, relegando así al más votado a la oposición.

Nada habría de antidemocrático por tanto, aunque sí de paradójico, sin duda, en que el Gobierno que salga de las urnas el próximo domingo estuviera encabezado por dos partidos que no solo van a perder las elecciones sino que, a la luz de todos los sondeos, incluido el citado del PSdeG, van a empeorar sus respectivos resultados respecto a los obtenidos en las pasadas elecciones autonómicas, que los mandaron a la oposición. Necesitarían para gobernar, además, el acuerdo y el respaldo de una tercera fuerza que debuta en estos comicios. Necesitarán hasta el último voto.

Feijoo va a ganar las elecciones. Y lo que se dirime es si lo hará por un margen suficiente para poder gobernar o si, a pesar de vencer, tendrá que ceder la presidencia a la suma de todos los demás. Algo que puede llegar a decidirse por un puñado de sufragios. Esas circunstancias, unidas al hecho de que la próxima será sin duda la legislatura más trascendente y difícil de la historia democrática de Galicia, hacen todavía más incomprensible el bajísimo nivel de participación que auguran los sondeos. Abstenerse es un derecho. Pero resultaría grotesco que quienes se abstengan para dar un toque de atención al PPdeG, al PSdeG o al BNG se lamenten luego por haber dado la presidencia al partido rival.