La Cruz Roja atendió el año pasado a más de dos millones de personas en España. Ahora hace un llamamiento especial a la población para afrontar el plan de ayuda alimentaria con el que pretende auxiliar a otras 300.000 que ya no pueden cubrir sus necesidades básicas por sus propios medios. El 26 % de las personas atendidas por esta institución no puede permitirse una comida con proteínas ni cada dos días.
Los servicios de acogida y atención primaria de Cáritas prestaron ayuda a otro millón de españoles en el 2011, casi el triple que hace cinco años. Cáritas está constatando «la consolidación en nuestro país de una sociedad más pobre, más desigual y más injusta». Parados que han pasado de la etiqueta de «recientes» a la de «larga duración», parejas jóvenes con hijos y mujeres solas con familiares a cargo figuran entre los principales demandantes.
Esta es la realidad que se esconde tras el eufemístico encaje de los presupuestos. Los recortes que padecen los más débiles se justifican por la necesidad de reducir el déficit público, pese a que, como también señala Cáritas, en la etapa de crecimiento económico que se extendió desde 1994 al 2007 no aumentó el porcentaje del PIB destinado al gasto social.
A la espera de que se confirme o no un rescate que muy probablemente traería medidas aun más duras, de que Europa rectifique su destructivo rumbo y de que lleguen los primeros brotes verdes que el Gobierno actual no espera para antes del segundo semestre del 2013, la esperanza de muchos conciudadanos en situación desesperada pasa cada día más por la ayuda solidaria de quienes aun tenemos unos ingresos más o menos estables.